HISTORIA DE LA FACULTAD DE BELLAS ARTES

La  Facultad de Bellas Artes, tal y como la conocemos actualmente, es el producto de un proceso complejo de varias décadas y en el que se identifican varias etapas.

En la primera etapa, las escuelas se integran, surgen y se consolidan dentro de la Universidad de Costa Rica. La primera de ellas fue la Escuela Nacional de Bellas Artes, que había sido fundada en 1897 por el pintor español Tomás Povedano. En 1940, fue incorporada a la recién fundada Universidad de Costa Rica. En su primer año como parte de la universidad, la “Academia”, como se le conocía, comienza a denominarse Escuela de Bellas Artes. Un año después, se le empieza a llamar Facultad de Bellas Artes.

Por otro lado, desde 1934, la Asociación de Cultura Musical, integrada por un grupo de músicos y de intelectuales aficionados, organizó  conciertos y conferencias de música académica. Uno de los objetivos de esta asociación era fundar una escuela de música. Luego de varios años  de trabajo, en 1942, surge el Conservatorio Nacional de Música, el cual, en 1944, fue adscrito a la Universidad de Costa Rica.

Las actas de esa época del consejo de profesores de la Facultad de Bellas Artes evidencian que, desde el inicio, el Consejo Universitario mostró interés en reunir ambas unidades. Sin embargo, a lo largo de esta primera etapa, el vínculo consistió básicamente en la participación de un grupo de profesores del conservatorio para elegir a los decanos y vicedecanos. A su vez, el director del conservatorio era escogido por el consejo de profesores de la facultad.

En 1950, el Lic. Rodrigo Facio, rector de la Universidad de Costa Rica, contrató a cuatro actores españoles de la Compañía Lope de Vega, quienes llegaron para actuar en el Teatro Nacional, con el fin de organizar un grupo al que llamaron Teatro Universitario.

A partir de 1968 ocurren grandes transformaciones y con ello inicia otra etapa para la Facultad de Bellas Artes. En este año el Consejo Universitario fundó la Escuela de Artes Dramáticas, y, en sesión n. º 1626 del 1 de marzo de 1968 y en la n. º 1627 del 8 de marzo, acogió la solicitud formulada por el Consejo de Profesores de la Academia de Bellas Artes en cuanto a cambiar la condición de “Academia” por Facultad de Bellas Artes, la cual estaría dividida en tres departamentos: el de Artes Plásticas, el de Artes Musicales y el de Artes Dramáticas. Aunado a esto, se construye un nuevo edificio para la Escuela de Artes Plásticas.

Movidas por el espíritu transformador del III Congreso Universitario realizado entre 1973 y 1974, las unidades académicas iniciaron cambios importantes en su estructura, los planes de estudio y el personal docente.

Esta segunda etapa de la facultad se caracteriza por una mayor cantidad de profesores especializados, por la incorporación de más estudiantes y por un compromiso cada vez mayor con respecto a la acción social. El Teatro Universitario, que hasta ahora era un proyecto de la universidad, pasa, en 1988, a formar parte de la Escuela de Artes Dramáticas. En este periodo, también surgen actividades y entidades que se han vuelto emblemáticas en el medio cultural costarricense, por ejemplo, el programa Etapa Básica (1978); la temporada Martes por la Noche (1994), organizada por la Escuela de Artes Musicales; la Cátedra Francisco Amighetti y las exposiciones (ambos de 1997) de la Escuela de Artes Plásticas y, más recientemente, la Cátedra Sara Astica (2012), de la Escuela de Artes Dramáticas, entre otras. Estas iniciativas desarrolladas tanto en el campus como en comunidades dentro y fuera del área metropolitana, así como en teatros y salas importantes del país, brindan espacios de ocio, de enriquecimiento espiritual y estético, pero también de crítica y de reflexión a diferentes poblaciones. Contribuyen así al desarrollo humano integral del país.

Una tercera etapa inicia con la fundación del Instituto de Investigaciones en Arte (IIArte), en el 2013 y la implementación de las Jornadas de Docencia en Artes, cuya primera edición se efectuó en febrero del 2016.

Lo anterior constituye una muestra del interés de la Facultad de Bellas Artes por contribuir a la formación profesional, a la generación y a la difusión de conocimiento en el área de las artes, con el fin de beneficiar el desarrollo de la sociedad, la protección y el reconocimiento de la diversidad del patrimonio cultural.